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Beretta

Rolero
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Sobre Beretta

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    Advanced Member
  1. Saludos

    güelcom tu de janguel!
  2. tanaris Rumbo al sur

    De como un grupo de pieles rosadas intentan sobrevivir en Tanaris. 0. Tierra de nadie Kalimdor era, por supuesto, tal y como había imaginado. Más alla del Maelstrom, atravesando los violentos mares y los peligrosos arrecifes se alzaba una tierra 'nueva', aún virginal para un explorador de la alianza, un mundo que pocos humanos habían transitado aún y mucho menos conocido en profundidad para realizar una documentación exhaustiva de su flora, fauna y gentes. Ese era el motivo inicial que había llevado a Elodía a cruzar el charco, seguir con los estudios y trabajos que tantos años atrás había aprendido de su mentor. Cuál habia sido su sorpresa al encontrarse un viaje excesivamente accidentado, demasiado apresurado y - maldita fuera su estampa- el peligro de ser guiados por un tauren. Aquella maldita bestia bien podría estar guiándolos a su ruina por su 'honor', honor que ninguno allí conocía realmente o era consciente. No sabían nada de aquella bestia, de su gente o su cultura, y les había hablado de su honor y todos habían asumido que era cierto. ¿Qué clase de costumbres guiaban a esas gentes a comportarse así? No seria entonces su honor para la Horda tan importante como lo era para unos desconocidos que -supuestamente- habían salvado su vida? Cual eran sus garantías de que aquella maldita bestia iba a guiarlos de veras o en cambio los iba a dejar abandonados en una tierra aún mas peligrosa que la anterior? Llegar a las mil agujas no había sido un paseo y dudaba de que todo aquello fuera a servir para nada: volver a guiar una comitiva por allí era virtualmente imposible, con caminos a campo abierto por los baldíos y pasos por cuevas que conducían a trampas mortales hechas de-..plantas. Estaba claro que nada de eso iba a llegar a buen puerto, así que había compartido sus inquietudes con sus más cercanos, y decidieron coger sus cosas, las pocas migajas que aquellos malnacidos dejaron escapar entre sus fláccidos dedos y abandonar el grupo principal antes de que se les ocurriera avanzar hacia Feralas, donde a bien seguro terminarían con un flechazo de alguna de esas conocidas centinelas elfas entre ceja y ceja, o peor, con una espada en su espalda de cualquier otro Horda del que se fiaran. El tauren había llamado a aquél lugar Mil agujas. No podía darle un nombre mejor: Las montañas se alzaban hacia el cielo en afiladas columnas, coronadas por piedras que desafiaban toda ley de gravedad. Un lugar horrible y bastante árido. Por suerte no se encontraban muy lejos de la salida de aquél maldito erial. El mapa que habían conseguido de Theramore indicaba al sur un lugar mucho más apetecible, oculto entre las dunas y poblado de goblins: Gatgetzan, ciudad del comercio, y un lugar desde el que trazar mejores y más prometedores negocios. @ElCapitan (Hoat), @Murdoch (Varno), @Shiva(Feldrendil), @Kario (Garret), @Gauss(Matho) & @Beretta (Elodía) 1. Casi me mato (pendiente) Son como hormigas (pendiente) Nota: almenos ahora que lo he puesto me obligaré a escribir un post sobre el viaje xD. Entre hoy y mañana espero tener los relatos. Salut!
  3. Serie de cartas misteriosas

    Alondra se incorpora al sentir los pasos, mirando hacia la carta que se ha deslizado por debajo de la puerta. Incapaz de conciliar el sueño desde hace días su vigilia se ve rara vez interrumpida, mucho menos por una carta de la inquisidora. Encendiendo una de las velas lee con calma la carta, soltando algún bufido de cuando en cuando. - Arrabal, casa 7b, - murmura para si, mientras lee- llave bajo un barril cerca de la ventana principal. .... Blablablabla, soy una inquisidora estúpida que creo que la muchacha no va a saber hacer su puto trabajo. Joder. Vaya 'esperpento', si.- mira la hoja en silencio unos momentos, dejándola finalmente doblada entre las páginas de uno de sus libros. - Veamos como de cínico se vuelve el tema.
  4. Misiva para Torreardiente o quien correponda.

    -Oh..el rumor era cierto. <Alondra observa intensamente la carta, ladeando después la mirada hacia la cocina. Puede que más de una tarta desaparezca...entera. >
  5. A la atención de la Inquisidora Torreardiente, Recientemente el Iniciado Miller me ha devuelto a mi perra, Runa, que había tenido que abandonar cuando marché al sur. Me gustaría pedir permiso para poder adentrarla en las salas de la Abadía. Está entrenada y me haré responsable de cualquier problema que ocasione. Alondra. @Malcador
  6. Elodía

    Un libro de tapas duras, que acompaña a Elodía allá donde va... Hay varias páginas pintarrajeadas, con anotaciones y cálculos en los laterales pero lo que abundan son escenas cotidianas, retratos de gentes en varios puertos y anotaciones sobre flora y fauna. Algunas páginas contienen incluso desnudos, tanto de hombres como mujeres, y escenas que podrían haber salido de las novelas más tórridas. La cara de un hombre se repite en esas páginas durante el primer tercio con cierta obsesión, hasta desaparecer abruptamente de sus páginas.
  7. La Humanidad se alzará de nuevo.

    Mi pureza racial te da la bienvenida, Garithos.
  8. Saludad al elegido

    Ah...uh...siiii...? Bienvenidoooo!
  9. Alondra

  10. Ausencias.

    Más o menos ídem. Volveré en cuanto pueda o me sienta con ganas.
  11. Por no perder la costumbre

    Chi, y Chi. Hédera es mi cazadora <3 No me acaba de gustar ni la pose ni la cara, pero se queda así. Ya haré otras :_3
  12. Por no perder la costumbre

    Hedera, la hunter que subí hace poco. No me acaban de convencer muchas cosas. La próxima será... :<
  13. Hédera

    Ilustración de JAKUB REBELKA. Nombre: Hédera Raza: Humano Sexo: Mujer Edad: 18 Altura: 1,60 Peso: 50 Lugar de Nacimiento: Algún lugar de las provincias de Ventormenta. Ocupación: Cazadora, Peletera. Historia rápida Descripción física: Poco puede verse ante en un primer atisbo al rostro que se esconde entre la maraña de pelo y las pieles, que hiladas de forma descuidada trazan una precaria capucha que enmarca su cara. De piel pecosa, ojos ambarinos y trenzas pajizas de aspecto descuidado que caen a su espalda. No muy alta entre sus congéneres, flacucha y huesuda. Descripción psíquica: Tranquila, silenciosa. Acostumbrada a pasar muchos días en soledad en la montaña, y sólo bajar a los pueblos cuando le es necesario. Con poco trato humano, y más apegada quizás a los animales. Historia Una muchacha joven, con un pasado difuso y envuelto en la bruma de lo que cuentan, lo que inventan y lo que callan. Creció cerca del bosque de Elwynn, eso es seguro. Al abrigo de los árboles, donde las costumbres de la ciudad pierden todo interés o propósito. Quizás solo fue una cría mas, abandonada en la hambruna a la vera del bosque, recogida por el heroico cazador que la crió como a una hija. O siguiera en algún momento el reguero de golosinas de unas brujas, que la guiaron a perder a su hermano en el bosque y ,una vez allí, viera como terminaba en las fauces del mismo perro salvaje que ahora la acompañaba. O quizás todas las historias fueran falsas y solo fuera una joven solitaria de vida sencilla, huida de su casa como tantas otras. Los que la conocen confían de sobra en sus habilidades con el arco y no descuidan la mirada del animal que la acompaña, de aspecto tanto o mas asalvajado que ella. No recuerdan en qué momento la bestia empezó a acompañarla, pero ahora sus pasos por el pueblo van siempre acompañados de cerca por el animal. Acostumbrada a pasar poco tiempo entre las gentes del pueblo apenas si conserva verdaderas amistades entre sus gentes, si bien aprecia el trato con los más jóvenes que, como ella, cuentan historias falsas sobre pasados y futuros inciertos o falsos, en los que su cobardía, miedo o debilidad se ven ocultos tras un manto de misterio y aventura. Lo cierto es que todo eso poco importa, porque su conocimiento del campo es suficiente para que se valga por sí misma y que el poblado reciba con alegría sus visitas. Sus hierbas, para el curandero. Sus pieles, para el peletero y el herrero. Sus piezas, para el mercado. Y su presencia para la tranquilidad de la hoguera, en la posada. Al abrigo de la noche.
  14. Elodía

    Eventos Creados: - - - Eventos Asistidos: -
  15. Elodía

    Nombre: Elodía Raza: Humano Sexo: Mujer Edad: 25 Altura: 1,67 Peso: 57 Lugar de Nacimiento: Una granja cercana a Puerto Quilla, Gilneas Ocupación: Naturalista, Mercenaria Historia completa Descripción física: De estatura media, esbelta y de figura sinuosa. Su, piel tiznada por el sol , suficiente para no considerarla tostada. Su tez, redondeada y suave, con unos hoyuelos enmarcando permanentemente su sonrisa y rematada por unos ojos de color miel, redondeados y un tanto almendrados. Sus formas son suaves, mas no delicadas y su porte es el de una mujer cuya vida ha sido dedicada a la aventura. Su larga melena , caoba con destellos rojizos normalmente permanece cuidadosamente apartada de su cara, enmarcando sus facciones. Su voz, melosa y suave revelan una educación por encima de la media, casi señorial. También así sus modos, y quizás alguien podría confundirlo con cierta altanería. De porte tranquilo y mirada un tanto juguetona, siempre un tanto de diversión en sus ojos. Suele vestir de forma elegante pero funcional, sobretodo con ropa de cuero y telas cómodas. Descripción psíquica: De sonrisa estudiadamente tímida y la diversión reflejada en sus ojos, se mantiene siempre un tanto reservada con sus asuntos, mas no así con la mundanidad que la rodea. Amigable y de conversa fácil, no duda en ofrecer palabras en conversas mundanas o en índoles un tanto más elevadas, si bien suele tratar de tantear el terreno y no dar nunca una visión tajante. Reservada con su pasado y aún consciente del remanente de su acento materno en sus palabras no duda en usar ese toque exótico a su favor cuando hace falta. Pragmática y tranquila, sabiéndose con suerte para salir de los entuertos que la vida le ha planteado. No suele inmiscuirse en asuntos que no sean de su incumbencia, a menos que la necesidad apremie. [en construcción! terminaré de perfilarla con los primeros roles!] Historia Nacida en una familia humilde de granjeros, su llegada fue celebrada y vitoreada como lo que era, el nacimiento de una nueva vida y el milagro de una madre - y una hija - que habían conseguido sobrevivir al parto. Abrazados bajo el manto protector de la gigantesca Gilneas, y cercanos a Puerto Quilla, creció entre el olor de la granja, del pescado al sol y la sal en las mejillas. Su más tierna infancia no fue difícil, plagada de travesuras y correrías entre las callejuelas del pueblo, siempre con la mano larga entre las apetecibles frutas de los mercados. Ya con cuatro hermanos mayores que propiciaban suficiente gasto y dificultades a sus padres, y apenas capaces de mantenerse a sí mismos, pronto los muchachos empezaron a convertirse en una carga. Incapaces de sostener semejante cuadrilla y con otro par más en camino, sus padres no dudaron un instante en cuanto se les sugirió que la muchacha sería bien acogida como criada en una de las familias que había decidido abandonar el Reino, impulsados por la desgracia que el muro traería a sus negocios. Plantada ante ellos con apenas un par de cobres y lo que llevaba puesto como petate, fue entregada a la familia a cambio de un puñado de monedas, abandonando aquellas tierras poco antes de que la puerta de la recién construida muralla se cerrara permanentemente. Consideraron que criar y educar a la muchacha era pago suficiente, y ella jamás llegó a ver un centavo entre aquellas paredes. Las tierras de Arathi se descubrieron ante ella como un mundo nuevo, lleno de posibilidades y colores que jamás había visto antes. Cuando apenas contaba con trece años ya descubrió en los hombres la lujuria en la mirada, el incontrolable frenesí que los impulsaba hacia sus carnes. Con un benefactor entre las paredes de su nuevo hogar, encaprichado por las delicias de la carne, pudo empezar a pasar más tiempo alejada de las cocinas y las tareas del hogar, descubriendo el placer de la lectura y la música callejera, en los cuentos y las tradiciones del hogar que habían abandonado por el bien del negocio de una familia ajena a ella, pero que ahora era todo cuanto tenía. Apenas pasaron un par de años cuando la guerra estalló de nuevo y la familia, próspera en el comercio de pieles y telas no tardó en hacer las maletas hacia las tierras sureñas, dejando atrás todo aquel que no fuera capaz de pagar su propio pasaje. Abandonada a su suerte, sus pasos la condujeron entre las gentes que huían allí, empuñando las armas por primera vez. El asalto en los caminos de aquellos que huían con más de lo que podían cargar no tardó en convertirse en un lucrativo negocio que era, a todas luces, mucho mejor que morir de hambre en las cunetas como otros tantos desgraciados, agonizantes por la hambruna, el cansancio y las enfermedades. Descubrió entre ellos a Ralen, un hombre que la fascinó en todas su facetas. Galeno, alquimista, naturalista y sobretodo, vividor. Le descubrió el mundo de las entrañas, la fascinación por las plantas y los animales y como todo el mundo se movía a su alrededor, ajeno al paso de los hombres. La idea de un mundo de que no dependía de ellos, de una naturaleza ajena pero delicada y afectada por construcciones, ríos y climas la atrajo desde el primer instante, y empezó a formarse en las ciencias naturales, en el conocimiento del mundo más terrenal. Pero también inculcó en ella el placer por las artes más mundanas, por la música, la danza y los bailes entre las sábanas. Su despedida fue breve y amarga, entre disparos y chasquidos en una noche fría de otoño. Golpes de espada, el sonido de los proyectiles y la agonía de los heridos. Todo se tornó confuso allí, en aquella carrera entre los árboles para huir de los soldados que habían dado con ellos. Lo encontró inerte frente a un arroyo, abrazado a uno de sus libros, con la mirada perdida entre las hierbas y una expresión de tranquilidad en el rostro. Huyó con lo que quedaba de la comitiva hacia el sur, repartiendo el botín que quedaba entre ellos antes de despedirse con parcas palabras. Su parte dio suficiente para el pasaje hacia Ventormenta, donde se encontró con un reino glorioso, totalmente ajeno a la decadencia de Arathi y alejado de la elegancia de Gilneas. Más funcional y entregado a la maquinaria bélica a sus ojos. Los arrabales de la ciudad la acogieron como una más, y sus habilidades no tardaron en garantizarle pequeños ingresos para ir manteniéndose a flote. Pero por supuesto, aspiraba a mas.