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Janorey

Rolero
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Sobre Janorey

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    Advanced Member
  • Cumpleaños 11/02/96

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  1. Érika

    Poder Se odiaba... Se odiaba por haberse permitido volver a tener esperanzas. Estúpida! Se había dejado llevar una vez más por su propia indecisión y había vuelto a creer que podría tener un lugar lejos de la oscuridad a la que pertenecía y una vez más había acabado igual. Hasta comenzaba a pensar que todo no era mas que un sádico juego de aquel a quién creía amar. Estaba totalmente asfixiada, era capaz de vivir rodeada de crueldad y de odio; pero era la felicidad de los demás lo que ya no podía soportar. Su chabola podía ser cómoda, podía tener la libertad de ir y venir por el arrabal como quisiese, pero en todo lo esencial seguía viviendo en una jaula, rodeada de barrotes invisibles. Volvería a Ocaso que era donde pertenecía y de donde nunca debió haber salido. Y fue en Ocaso donde se dio cuenta de que no estaba desprovista de poder... El enorme hombre lobo estaba a su completa merced. Toda su fuerza e imponente porte se plegaban bajo su bota. Un éxtasis que no recordaba haber sentido nunca comenzaba a recorrer su espalda mientras miraba con fijeza el rojo torrente que salía de la herida de aquella mole de carne con una sorpresa fría, desapasionada, casi indiferente. Era como si hubiese reventado un pellejo de vino. Había tiempo para asombrarse ante aquel curioso fenómeno... parecía haber tiempo de sobra. Poder... Sonrío febrilmente, lo cierto es que nunca había disfrutado el provocar dolor gratuito a alguien pero esta vez no se trataba de eso, se trataba de dominación, de poder, de sentirse dueña absoluta de la vida de aquel desdichado que se decía el sacerdote supremo del Dios Lobo pero que ahora no era más que un juguete en sus manos. Poder! Estaba intoxicada de esa sensación en ese momento...de poder, pero eso mismo hacía que todo ahora cobraba sentido en su cabeza, había sido una estúpida todo este tiempo, había intentado huir de la oscuridad como un pajarillo asustado. Ahora comprendía bien lo que debía hacer, sometería a la oscuridad y la convertiría en su esclava! Poder! La exquisita sensación de poder estaba en cada poro de su cuerpo y empequeñecía cualquier otra cosa que pudiese estar sintiendo en ese momento. Sin duda era un excelente sustituto de las estúpidas y oníricas ensoñaciones que había perseguido futilmente hasta ahora como eran la felicidad y el amor. Incluso la bruja se permitió sentir desprecio por su pasada debilidad, su propia mediocridad al intentar simplemente ser como los demás, sus terrores infantiles, su absurda angustia al sentirse abandonada por un hombre que no la correspondía y por la sumisa pasividad con la que acepto quedarse en el arrabal hasta la muerte. Ya no volvería más allí, no por que temiese por su seguridad o por que la despreciaban y consideraban una bruja, simplemente no volvería pues aquel antro de vagabundos y prostitutas se le había quedado pequeño. Poder! No perseguiría más abstractos ni sueños estúpidos. El mundo se había abierto de pronto ante ella con un espiral infinito de posibilidades y se sentía pletórica, extasiada pues acababa de descubrir su sino y lo que le daría sentido a su vida a partir de ahora. El poder, el poder en todas sus formas sería la única aspiración que admitiría a partir de ahora. Ya no precisaba límites pues donde los encontrase en el futuro, los abatiría con sus propias manos costara lo que costara. Tranquilamente la bruja se asomo por el umbral de la puerta y camino por el bosque en plena medianoche de Ocaso, no temía lo más mínimo pues en ese momento no había hombre ni bestia que si le echaba las manos encima fuese a sobrevivir para jactarse de ello. Se sentía liberada de todo con lo que había lastrado toda su vida, recuerdos, nostalgia, sentimientos como el amor o la amistad ya no significaban nada para ella. Por primera vez en su vida se sentía verdaderamente plena y feliz y fue una sensación tan poderosa que no pudo evitar exteriorizarla con una estridente y enajenada risotada que resonó por todo el monte de las ánimas.
  2. Érika

    Las Brujas no tienen finales felices Estaba derrotada, rechazada, humillada y lo más desquiciado de todo...aún viva. En lo que para ella fue un grotesco e ignominioso vórtice de acontecimientos había acabado como siempre, conservando una vida que no valía la pena ser vivida. Lo había apostado todo en una única jugada y como consecuencia lo había perdido todo, tanto su lugar como protegida del gran brujo de Ocaso así como su pérdida más dolorosa, los sueños que había albergado de tener una vida alejada de toda la oscuridad que la había rodeado hasta ahora. En su lugar recibió una dolorosa dosis de realidad de parte de la persona con la que había esperado hacer realidad sus sueños. El mensaje no podía ser más claro, "No eres una de nosotros". Debió haberlo sabido. Fue entregada a la iglesia y encadenada como un animal mientras era transportada a Ventormenta en el carguero de un barco. No fue algo especialmente doloroso pues estaba acostumbrada a no ser tratada como un ser humano. Además sabía que merecía su destino y estaba lista para morir. Pero estar lista para morir era algo muy distinto a facilitarle tal tarea a su propio verdugo y al menos por su parte no les iba a dar nada ni iban a extraer la más mínima gota de verdad de ella. De hecho sentía curiosidad por saber como se las arreglarían para enviarla a la hoguera...si no tenían nada. Mintió. Y cuándo le volvieron a preguntar simplemente mintió otra vez. Y por ello recibió un castigo peor que la muerte ya que fue arrojada de vuelta a un mundo que la había rechazado hasta el hartazgo y a fin de cuentas el único fin que había perseguido toda su vida no era ni el poder ni la gloria, era simplemente ser aceptada y formar parte de algo, el mero hecho de pertenecer. Sólo había una cosa que hacer y era regresar a los arrabales y enterrarse para siempre en la oscuridad. Ya no lucharía más contra su destino, pues le había quedado claro que era imposible. Simplemente lo aceptaría mansamente y con ello esperaba que ya no se cebara con ella. Sólo quería dormir y ya nunca despertar.
  3. Masacre en el arrabal

    El temor y la confusión se habían apoderado de los alrededores de la vieja bodega de vinos del arrabal, antaño propiedad del fallecido y tristemente celebre John Kimball, alias el Gran Joe y usado ahora como lugar de esparcimiento por los criminales de poca monta que pululan por el lugar, los que hoy recibieron la desagradable visita de alguien que, sin mediar palabra comenzó a masacrarlos uno por uno aprovechando que apenas podían tenerse en pie producto del licor. Siete fueron los granujas que fueron despojados de sus vidas por este indeseable visitante nocturno, ¿Un justiciero? ¿Alguien que buscaba saldar una vieja deuda? ¿O sencillamente un loco? Sea quién sea el que haya cometido tamaña barbaridad, su destino no parece que pinte muy diferente al de sus víctimas pues la señora Urraca, viuda de Kimball ha puesto precio a la cabeza del salvaje, y ya se rumorea en los callejones y antros de la barriada que se trataría de un tipo de ojos azules que ronda el metro ochenta.
  4. [FICHA] Oliver Sawyer

    Nombre: Oliver Sawyer Atributos7 Físico7 Destreza6 Inteligencia6 PercepciónValores de combate28 Puntos de vida18 Mana6 Iniciativa9 Ataque a Distancia (Ballesta)9 Ataque CC Sutil (Espadas duales)9 Defensa Habilidades Físico 2 Atletismo Destreza 2 Ballesta 2 Espada ligera 1 Cabalgar 1 Escalar 2 Defensa 1 Nadar 2 Sigilo Inteligencia 2 Callejeo Percepción 2 Advertir/Notar 2 Rumores Escuelas/Especializaciones
  5. Oliver Sawyer

    Nombre: Oliver Sawyer Raza: Humano Sexo: Hombre Edad: 19 Altura: 1.80 Peso: 75 Lugar de Nacimiento: Gran Hamlet (Villa Oscura) Ocupación: Desempleado Descripción física: Joven humano de tamaño y contextura promedio, midiendo cerca del metro ochenta centímetros. De ojos oscuros y mirada avispada, tez clara y cabello rizado, largo y pelirrojo. Descripción psicológica: De personalidad un tanto cínica, suele mostrarse como alguien jovial y seguro de sí mismo, le gusta rodearse de gente y a menudo hace chistes malos o bromas para distender el ambiente o generar complicidad con las personas que tiene cerca.
  6. Érika

    Esperanza ¿Como llegaste a este momento? ¿Tuviste alguna vez la opción de elegir? Que fácil sería culpar al destino de todas tus desventuras... Pero no es cierto... Estas aquí por tu culpa... No hay ídolos detrás de los que esconderse... Tu elegiste tu camino... Ahora llegaste al final. Viniste a buscarlo a él, quisiste creer que de verdad podías hacer que te ame, que de verdad podías hacerlo feliz pero ahora es cuando te das cuenta de que no tienes ni nunca tuviste nada que ofrecerle, ¿Quién te creíste que eras? Nadie nunca ha dado ni dará nada por ti por que tu tampoco has sacrificado nunca nada por nadie. Ahora lo perderías para siempre, y en el proceso también se te iría la vida, ¿Sirves para algo en esta existencia? Quisiste escapar de la oscuridad pero no te diste cuenta de que ya formas parte de ella y que tu lugar sólo puede estar en las sombras más profundas del abismo, no puedes salir de el ni podrás nunca por que cuando lo haces la luz te apunta y te quema, no hay espacio para alimañas como tú en su arcoíris por que tu alma esta sucia y tu conciencia perturbada, no eres de aquí. Ahora ya no te quedan fuerzas ni para gritar ni para pelear. Ya no quieres más, estas agotada de ser una efímera y triste sombra peregrina que tiembla con la angustia de la indecisión entre la oscuridad y la luz, estas agobiada de la soledad, enferma de miedo y abatida por el rechazo...pero sobretodo estas cansada de la esperanza. Oh, la esperanza...que tantas veces te hizo levantarte una y otra vez solo para caminar hacía nuevas desdichas... Oh, esperanza...¿tienes acaso un cuello por el que estrangularte? Oh, esperanza...¿puedo escapar de ti? Si puedes. Camina hasta los lindes de la gran muralla, abajo esta el abismo al que perteneces. Tu querido precipicio, el que te acepta y te abraza en el, un paso más y no más sufrimiento ni soledad...ni esperanza. Pero entonces algo te impide hacerlo, y por más que caigas de rodillas y llores bajo la lluvia sabes que no podrás dar ese paso pues esa idea cruel y monstruosa de la que eres esclava te lo impide, y la maldices con todas tus fuerzas por que sabes que es la principal responsable de tus tragedias. La brutal y despiadada esperanza.
  7. [Evento] El Mal sin Nombre

    ¿Q
  8. Rhaugar

    Rhaugar Nombre: Rhaugar Raza: Orco Sexo: Hombre Edad: 28 Altura: 2.15 Peso: 140 kilogramos Lugar de Nacimiento: Bosque de Elwynn Ocupación: Mercenario Ocasional Descripción física: Orco de complexión fuerte y masiva dotado de anchas espaldas y enormes brazos musculados y robustos. Su cuerpo esta cubierto de cicatrices de peleas pasadas mientras varios aretes cubren sus orejas y dos enormes colmillos sobresalen de su boca. Sus ojos son escarlatas reflejando una expresión salvaje y amenazante mientras que un descuidado cabello negro se deja caer a sus espaldas fusionándose este con la barba que suele dejarse crecer. Descripción psíquica: Violento, agresivo y brutal, es un guerrero y el centro de su vida es la lucha, ama medirse contra dignos oponentes y entrenar y mejorar día a día para este cometido. Luchara hasta la muerte de ser necesario antes de aceptar la derrota y siempre espera que su oponente haga lo mismo por lo que no muestra piedad alguna al momento de luchar. Pese a ser un guerrero, no es un soldado, desprecia el compañerismo y se inclina más a actuar por méritos propios rara vez aceptando la ayuda de alguien más. No obstante esta orgulloso de ser un orco y más aún de ser un Warsong, no dudando en mostrar cierto desdén por otras razas que considera inferiores siendo un supremacista orco convencido, arrogante y orgulloso. Historia -¡He sido maldecido con un hijo debilucho como tú Rhaugar! ¡Vamos, demuéstrame lo que puedes hacer!- Ladraba un brutal orco que sobrepasaba por mucho los dos metros. El joven cachorro se arrastraba por el suelo, ya con la nariz y dos costillas rotas además de graves heridas por todo su cuerpo apenas estaba consciente pero el anhelo de ser un digno hijo de su padre hizo que se levantara gruñendo con fuerza para una última y desesperada carga contra su progenitor que fue rápidamente neutralizada por un puñetazo que lo devolvió al suelo y lo dejo finalmente fuera de combate. Días como ese eran lo normal en la vida de Rhaugar, hijo de Kraser, miembro del poderoso clan Warsong. Su nacimiento se había producido unos pocos meses después de que la horda cruzara el portal oscuro por primera vez y su madre Loshmahka había caído en combate unas pocas semanas después de dar a luz por lo que el recién nacido orco quedo bajo la tutela de su brutal padre. Siendo demasiado joven, Rhaugar no tuvo oportunidad de bañar su hacha con la sangre de los enemigos de la horda durante la segunda guerra mientras que su padre si tuvo la dicha de ganar muchas cicatrices además de lograr evadir la captura de parte de los humanos como buena parte del clan Warsong tras la debacle y derrota de la horda. La oportunidad para el joven se presentaría al desatarse la tercera guerra y embarcarse rumbo al continente de Kalimdor junto a su padre, donde pudo medirse a los centauros que pululaban por la agreste costa del nuevo continente. No mucho después su clan caería nuevamente bajo el influjo de la legión ardiente y Rhaugar hubo de luchar contra los orcos comandados por Thrall donde recibió severas heridas que lo mantuvieron al borde de la muerte por varias semanas. Su padre resulto muerto durante esta batalla, una muerte indigna e inútil luchando como el servil perro de una panda de demonios en contra de sus propios hermanos. El orco se juró a si mismo que a partir de entonces elegiría sus propias batallas y forjaría su propio camino vagando por las tierras de Kalimdor en busca de oponentes con los que cruzar su hacha.
  9. Érika

    La Despedida ¿Qué estoy haciendo? Se preguntaba Érika mientras presenciaba el Concilio de Ocaso, acompañando al hechicero Jasón, la mano derecha de Dieter. El mentado concilio se celebraba en el bosque negro tras la caída de Villa Oscura y por ende el último bastión de la alianza en el lugar. Ahora todos, cual buitres, se habían reunido para repartirse los despojos aunque todo había terminado dejando más intrigas que respuestas pues este había reunido a cuanta alimaña y granuja de la peor calaña habitaba Ocaso, a cada cual más ruin y traicionero que el otro. Los de la plaga deseaban acabar con los cultistas del Lobo, y estos con los demonologos que a su vez ansiaban aniquilar a sus camaradas los cazadores de bestias. Hasta sintió que todo estaba mejor con la presencia de la alianza obligando a todos a hacer causa común. Finalmente el testa de ciervo termino señalando los resultados del concilio y toda la carroña que se había congregado reemprendió su camino internándose en el bosque. Tras arribar a la iglesia abandonada que usaban como escondrijo, Jasón se retiró indicando que mataría al testa de ciervo tras hacer que le revele a la fuerza todos los secretos que ocultaba dejando a Érika junto a los dos nuevos inquilinos que no eran especialmente simpáticos, un tipejo tuerto que inspiraba muy mal rollo y una indiferente muchacha llamada Alondra. Las oscuras noches fueron pasando y Érika se recluyo en la vieja mina abandonada siguiendo al pie de la letra las indicaciones que le había dado Jasón para levantar a aquel lobo que ella misma había matado, pero los intentos no habían sido más que frustrantes fracasos. Y de nuevo la mediocre bruja se preguntaba, ¿Qué estaba haciendo allí? No servía ni para bruja, ¿Cuál era su lugar? Frustrada la joven abandono aquella catacumba para dirigirse a su cabaña, al menos ahí sentía cierta familiaridad. La bruja arribo a su cabaña ya bien entrada la madrugada, al entrar fue recibida por un asustado Ele II que corrió a esconderse tras una silla, desde lo de Villa Oscura su relación se había quebrado y el perrillo la evitaba siempre que podía agachando las orejas y ocultando la cola entre las piernas en su presencia, como si fuera una amenaza. Esta vez la bruja intento acercársele. -Vamos, no voy a comerte…- Intento calmarlo mientras acercaba una mano al can, algo que fue respondido con un mordisco en uno de sus dedos. -¡Maldito hijo de perra!- La bruja respondió propinándole un guantazo al perrito, que se echó a llorar y salió corriendo hacía una esquina. Frustrada y sin culpa alguna Érika se levantó y se cruzó de brazos, “¿Qué hare contigo?” se decía más a ella misma que a Ele II, al final eso de que un perro te es fiel en las buenas y en las malas había acabado siendo una vil mentira aunque la bruja seguía queriendo al estúpido perro, y ahora con el señor Lensherr merodeando por ahí el futuro del perrito en Ocaso no se veía muy auspicioso. Érika se dejó caer en la añeja mecedora de la vieja Tata y se puso a pensar, aparte de ella sólo había dos personas con las que Ele II estaba a gusto, una estaba a miles de kilómetros de allí y la otra…era una chiquilla que consideraba especialmente fastidiosa, pero era la única opción. No había amanecido cuando Érika surco los tétricos paisajes del bosque negro cargando únicamente con una improvisada jaula de madera en la que estaba el perrillo pues sabía que se negaría a seguirla esta vez. En el camino le fue hablando de todo lo que habían vivido, de cómo se conocieron cuando aquellos chiquillos intentaron lanzarlo vivo al río, de cómo habían compartido los tres aquella navidad con el montaraz, de cómo habían resuelto el misterio del fantasma del puente…y de cómo acabaría todo ahora. Lylia estaba sentada en las escaleras de la enorme casa que ahora habitaba, estaba algo menos famélica y bastante más limpia de lo que solía estar vistiendo ahora un vestido marrón claro y un sombrero de mimbre. Miraba pasar a los variopintos transeúntes del camino que unía Villadorada y Ventormenta, Guardias, comerciantes, lujosas carrozas y la carreta del lechero, aunque lo que más capto su atención fue un mozo con cara de inocentón que llevaba en la cintura una bolsita de lo que parecían ser monedas. A la niña le brillaron los ojitos, era una oportunidad y aunque ahora llevara vestidos bonitos y estuviese limpia las costumbres difícilmente cambiaban, se levantó y camino hasta el mozo mientras su cabeza ideaba artimañas para hacerse con aquellas monedas, pero nada más había dado 3 pasos alguien le quito su sombrero de mimbre. -Aunque la rata se vista de seda rata se queda- Se burló Érika. La niña levanto la cabeza y la miro. -Anda si es la bru…- -No lo digas- Érika no le permitió acabar la frase. -Elegost no está- Dijo la niña guardando las distancias y mirando con desconfianza a Érika. -Lo sé, ahora no hay nadie que me impida cocerte en un caldero con algunas zanahorias, o puede que en el horno- La bruja sonrío con malicia. -Ya no cuela, ¿me das mi sombrero?- Lylia estiro la mano a lo que Érika respondió volviendo a colocar el sombrero en su cabeza con algo de brusquedad, decepcionada por el poco efecto que su broma había tenido en la niña. Lylia se reacomodo el sombrero, fijándose entonces en la caja que estaba detrás de Érika, dentro estaba Ele II, que también reparo en ella. Ambos parecieron alegrarse cuando se vieron el uno al otro, con la niña corriendo hasta donde estaba y el animalito ladrando de felicidad, más aun cuando fue liberado de su prisión y abrazado cariñosamente por Lylia. Un amago de sonrisa se dibujó en Érika por una fracción de segundo, aunque se desvaneció rápidamente. Su oscura presencia acentuada por la gran capa y sombrero negro que usaba desentonaba con aquel bonito jardín florido en medio del cual la niña abrazaba al perrito amparados por el majestuoso caserón que era el hogar del montaraz, casi parecía que la misma casa le pedía a gritos que se largara para que no siguiera disonando allí. -Es tuyo- Dijo Érika. La niña miro a la bruja sin soltar al perrito, que le lamía las mejillas. Se había quedado pillada y no entendía la repentina buena acción de la pelirroja, Érika suspiro y antes de que la niña dijera o preguntara algo se acomodó el sombrero, se dio media vuelta y echó a andar, aunque se detuvo al poco, mirando a Lylia de soslayo. -Que duerma en el sofá, le gustan- Érika le guiño un ojo a la niña. -¿Y tú adonde iras?- Pregunto Lylia sin soltar a Ele II. -A buscar mi final de cuento de hadas- La bruja se encogió de hombros. -Pero…las brujas no tienen finales felices- Érika aparto la mirada, dirigiéndola hacía el enorme caserón del que era dueño el montaraz, la inocente y a la vez cruel afirmación de la niña había revelado de sopetón la verdad incontestable, era una infeliz y una perdedora, y lo peor es que se lo había buscado ella misma. -Lo sé- Fue todo lo que pudo decir. La chiquilla desvió la vista hacía la casa intentando descifrar que era lo que tanto miraba Érika, pero al no encontrar ningún cambio en especial devolvió la vista a la inesperada invitada solo para descubrir que esta ya no estaba. -Si será bruja…- Se dijo Lylia y tomo al ahora feliz Ele II y regreso con el dentro de la casa.
  10. [Ficha] Eiralev Féstoriel

    Nombre: Eiralev Féstoriel Atributos6 Físico6 Destreza6 Inteligencia8 PercepciónValores de combate24 Puntos de vida18 Mana9 Iniciativa6 Defensa Habilidades Físico Destreza 1 Nadar 2 Sastrería Inteligencia 2 Comercio 2 Navegar Percepción 1 Advertir/Notar 2 Bailar 1 Buscar 1 Música 1 Rastrear 1 Reflejos 1 Rumores 1 Cocinar 2 Tejer 2 Seducir Escuelas/Especializaciones
  11. Eiralev Féstoriel

    Nombre: Eiralev Féstoriel Edad: 67 Altura: 1,66 Peso: 58 Lugar de Nacimiento: Fondeadero Vela del Sol Ocupación: Camarera Descripción física: Su aspecto es el común de una joven elfa de su edad, ojos verdes, nariz respingada y pequeña, cabello rubio brillante que la proveen de una ordinaria belleza. Su físico es curvilíneo con caderas firmes y busto generoso teniendo en cuenta que aún es una adolescente. Descripción psíquica: Su principal característica es una ambición desmedida que la hace estar dispuesta a todo con tal de alcanzar una mejor posición económica y social. Odia ser pobre y todas sus implicaciones y su gran sueño es vivir rodeada de riquezas y lujos buscando siempre rodearse de gente con dinero teniendo un comportamiento un tanto engreído, aunque sus modales provincianos y poco roce con gente de mas alcurnia suelen ponerla pronto en evidencia de forma penosa. Siempre que se le pregunte por su familia dirá que esta murió en la guerra ya que aunque se encuentren vivos y los quiera se avergüenza de ellos al tratarse de humildes pescadores. Pese a todo no es una mala chica y aunque pueda llegar a traspasar ciertos límites de lo que es correcto o no para cumplir sus ambiciones esta lejos de carecer de toda moral y decencia guardando en realidad un gran cariño para con su familia y amigos aunque si estos son pobres tampoco tiene muchos miramientos con negarlos si de conocer gente acaudalada se trata. El venir de una familia de pescadores y haber pasado toda su vida viviendo en una caleta hacen que sienta un odio casi patológico por los peces y mariscos en general no soportando el olor a pescado y a mar. Historia Eiralev nació hace 67 años en el fondeadero Vela del Sol como segunda hija de Ugliel Féstoriel, que era un viejo pescador al que le faltaba una oreja lo que sumado a una cicatriz que le cruzaba la cara no lo convertían precisamente en el elfo mas agraciado de Quel´Thalas. Su madre, Gretiel era una tradicional ama de casa que le enseño lo elemental para ser una chica decente. Sus padres siempre la malcriaron bastante, siendo la consentida de la casa a la que le consentían cada capricho que se le ocurriera, si quería aquella muñeca de la tienda, se le compraba, si quería que el bote de papá tuviese proa de sirena su padre la construía, si quería un vestido bordado, su madre se lo tejía, si quería un gatito, su madre le conseguía uno aunque pronto la niña perdiera interés en él y el animal acabara huyendo de casa en busca de nuevos derroteros. Podría decirse que era una despótica princesita viviendo en un cuento de hadas hasta que un fuerte choque con la realidad rompío toda la nube de fantasía en la que vivía. Elisaliel Val'Daran, la pequeña hija de un rico recaudador de impuestos del Alto Reino se pavoneaba por el barrió de los pescadores mientras acompañaba a su padre en su labor recaudadora, lucía el vestido mas hermoso que Eiralev hubiese visto jamás en su vida y cargaba bajo su brazo una muñeca tejida de seda con hilos dorados que hacía parecer a la suya hecha de sacos de harina un triste adefesio sin forma. Cuando la chiquilla paso junto a Eiralev la miro con un dejo de lástima y altivez y le arrojo una moneda. -Siempre con tan buen corazón para con los menesterosos del reino hija mía.- Le dijo su padre con orgullo mientras avanzaban por las bulliciosas calles. Aquella fue la primera vez que se sintió menos que alguien. -Papá...quiero una muñeca de seda.- Le dijo a su gordo padre nada más llegar a casa. Sus padres palidecieron. -Este...no podemos pagar eso hija mía.- Le dijo su madre. -¡Pero yo quiero una muñeca de seda!- Pataleo la niña. -N-no podemos pagar eso princesa- Le dijo Ugliel. -Ya deja de hacer berrinches.- Dijo Erlendur, su hermano. -¡Que yo quiero una muñeca de seda!- Dijo la autoritaria niña no acostumbrada a que se le nieguen sus caprichos por lo que de un manotazo tiro la comida de la mesa. -¡Eiralev! ¡Eso no se hace! ¡Recogelo de inmediato y pídele perdón a tu padre!- Chillo Gretiel que en ese momento lavaba algunos platos. -¡No!- Chillo de vuelta la niña tirando esta vez la canasta de frutas. -¡Ya basta niña!- -¡Que no hasta que me compren mi muñeca de seda!- Eiralev tiro la ropa que se secaba sobre el brasero del hogar quemándose esta en el acto. -Creo que te hemos consentido demasiado...- Dijo Gretiel perdiendo la paciencia y tomando a su hija, dándole la vuelta y propinándole una nalgada, era la primera vez que le pegaban, y la niña se echo a llorar, mas por orgullo que por el dolor en si. Uglirl estaba en shock, le parecía un castigo demasiado extremo para su princesa pero aunque intento consolarla esta no se dejo. -¡Dejame! ¡Eres malo, feo y pobre...y te odio!- Dijo la niña antes de salir corriendo a llorar a su pieza. Tras este incidente que marcaría a Eiralev para siempre los años pasaron y la guerra llego a Quel´Thalas arrasando todo a su paso por lo que la familia Féstoriel hubo de huir al bosque donde se ocultaron durante semanas de los no-muertos siendo una de las pocas familias que no sufrío perdidas logrando regresar a su hogar luego de que el príncipe Khael expulsara a los no-muertos y recuperara las tierras para los elfos de sangre. Aunque desde luego esto no los salvo de la sed de magia que afecto a la totalidad de la raza elfa. Erlendur siguiendo el oficio familiar se convirtió en un simplón pescador al igual que su padre mientras Eiralev siguió fiel a su costumbre altanera de pedir lo que quisiese aunque cada vez le hacían menos caso conforme iba creciendo. -Lo que a ti te falta es un marido.- Dijo un día Erlendur. -¡Cállate!- Ladró Eiralev. -Creo que tu hermano tiene razón.- Dijo el viejo Ugliel. -Oh, es verdad...cuando nos conocimos yo y tu padre...- Dijo Gretiel dispuesta a contar la misma historia que Eiralev ya había memorizado tras haberla oído decenas de veces. -Oh, no otra vez!- La joven elfa salío corriendo rumbo a su habitación antes de escuchar una palabra más. No pasaron muchos días hasta que la muchacha decidió que su tiempo en las caletas había terminado, ella estaba llena de sueños y esperanzas y desde luego esos sueños no incluían quedarse para siempre una casa que olía a pescado. Siempre había soñado que un príncipe azul vendría a rescatarla de tanta miseria y pobreza pero si este no venía tendría que ir ella a el...y de paso también se llenaría los bolsillos de riquezas.
  12. Érika

    Ocaso agonizaba, Villa Oscura ardía y se sentía feliz, o así era como esperaba sentirse... Los gritos eran espantosos y un desagradable y penetrante aroma a hollín apenas le permitía respirar. Por allí y por allá bandas de necrófagos desprendían la carne de los huesos de mujeres y niños aún vivos, los ogros derribaban casas enteras y luego molían a mazazos a los aterrorizados aldeanos que yacían bajo los escombros, pudo ver a unos metros a un anciano medio despellejado por el fuego que caminaba en forma rara, al acercarse un poco pudo ver que era por que le faltaban ambos pies, bajo los muñones en carne viva podía ver los huesos quebrados de las piernas echando sangre a borbotones, En ese momento sólo un pensamiento cruzaba su cabeza, ¿Es que acaso estaba en el infierno? De pronto Érika sintió que algo atenazo firmemente su mano izquierda, espantada y con los mas negros temores pasando por su mente en menos de un segundo volvió su vista hacía la izquierda sólo para encontrarse con una niña, una chiquilla rubia hermosa, vestida con un abrigo de pieles blanco, todo ensangrentado. La chica tenía un agujero en el cuello y no dejaba de vomitar sangre aunque consiguió articular algunas palabras para pedir agua. Entonces empezó a convulsionar y vomitar terriblemente. Cuando el humo se hubo disipado un poco Érika pudo ver con horror que la niña estaba partida a la mitad y podía ver la columna vertebral emergiendo del torso junto a intestinos y entrañas. Espantada, la bruja intento soltarse del fuerte agarre de la chica, consiguiéndolo con no pocos esfuerzos, alejándose luego rápidamente mientras oía como la desdichada niña gritaba una y otra vez: ¡Madre, dame la vuelta, dame la vuelta! Salio del destrozado poblado, sintiéndose asqueada, desorientada, abatida y cada vez mas desprotegida, miro sus manos manchadas de sangre y comenzó a llorar como hacía mucho tiempo que no lo hacía. Un inesperado pensamiento cruzo entonces su mente: Elegost...¿donde estás?
  13. Problemas con los parches

    Al entrar al mundo carga como 3/4 de la barra y salta el error. Si quito el parche M alcanza a entrar al mundo como por un segundo pero vuelve a caerse.
  14. Problemas con los parches

    Hola. Desde que formatee el pc hace unas semanas estoy teniendo serios problemas con los parches del servidor llegando al punto de tener que quitarlos para poder entrar por que si no me tira wow error cada dos por tres. Ya he intentado de todo para solucionar este problema pero nada me funciona, que si descargar el parche b alternativo, que si ejecutar desde el launcher, que si descargar otras versiones del juego. Pero nada resulta >.> y ya entre en completa desesperación. Este es el error en cuestión:
  15. [Tablón misión - Villadorada] Blanco Festival de Invierno

    //Vale, ta lindo, me sumo :v